martes, 24 de abril de 2012

Reflexíon para un ser que ya no está con nosotros.



Por lo menos, una vez, nos ha pasado,
que a un ser querido, tenemos al lado.
y por estar tan cerca, lo hemos ignorado,
creemos que siempre, estaremos cercanos,
creemos que siempre, nos estará esperando,
No nos damos cuenta, que la vida pasa,
y un día cualquiera, al ser querido,
al ser amado,
la muerte tan fría, lo aparta, de nuestro lado,
y en un segundo, todo ha terminado.
Entonces, decimos, que tonto he sido,
mas tiempo, con él, hubiera compartido,
cuantas alegrías, le hubiera ofrecido.
Queremos encontrarlo, en todas las cosas,
que le han pertenecido.
queremos encontrarlo, en todas las cosas,
que a él le gustaban.
queremos encontrarlo, en todas las lagrimas
que por él, hemos derramado;
pero no hay nada, por más que busquemos. 


Son lecciones, muy duras, que enseña la vida,
porque el tiempo pasado, en el pasado
queda sepultado.
Por eso, ahora he aprendido,
que si quiero a alguien, en vida debo de decirlo,
en vida, debo demostrarlo.
no esperar que me escuche,
no esperar que me sienta,
en el cementerio,
cuando todo, ha terminado.
No querer ofrecer, en su muerte,
lo que no hice en su vida,
Porque ahora, cuenta me he dado.
que todo eso, no tiene sentido.
cuando el ser amado,
para siempre, se ha marchado.
y un gran vacío, queda en el lugar,
en el que siempre estuvo esperando,
a un ser querido, que se me ha adelantado, que en el cielo,
me estará esperando.

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